El ciclista profesional

 

Este ciclista particular es un deportista profesional, no corre en las grandes vueltas, ni siquiera aparece en los diarios o revistas, sin embargo, corre para un equipo ciclista por un salario, bajo por cierto. La empresa que patrocina el equipo lo provee con uniforme, bicicleta y el mantenimiento de ésta.

Como su salario es magro, tiene que hacer podios en las carreras para obtener un dinero extra, y vaya que éste gana carreras con frecuencia, no le queda de otra. Vive enfundado en su uniforme ciclista con la marca de su patrocinador, así recorre la ciudad de cabo a rabo, le sirve de entrenamiento, también hace algunos recados y lleva de vez en cuando un paquete de un lado a otro, ni modo, hay que sobrevivir.

El ciclismo profesional así visto, lejos de los reflectores requiere tanta o más pasión —o resignación—, como la de un miembro de un equipo de los que identificamos como profesionales, los que lucen en el plano internacional. En este país, existe el ciclismo de paga aunque muchos no lo sepan. Hay empresas que lo sostienen, por afición de sus dueños, tal vez para contar con deducibles fiscales, o, para hacerse publicidad, que tratándose de México y con la poca proyección que tiene este deporte, será poca. Lo que si es seguro, es que se necesita una buena dosis de amor ciclista para sostener una aventura así.

Escribo esto por que el otro día lo vi, enfundado en su traje ciclista, platiqué y bromeé un poco con él. Cuerpo de atleta, curtido, sin un gramo de grasa, toda la estampa de un ciclista como debe ser. Ese día el uniforme era de un gran equipo del World Tour, de esos que ganan etapas y carreras. Supongo que el uniforme lo pagó él y pensé que muchos esforzados de este deporte merecerían participar en equipos grandes o que al menos, tuvieran un circuito más lucido en México y mejor salario y proyección. Ese día su patrocinador no hizo publicidad.

Me alegra que haya empresas que patrocinan ciclistas y que sostienen el poco ciclismo que hay en nuestro país.

También hay otros ciclistas profesionales

No reparamos mucho en ello, pero nuestras ciudades están llenas de profesionales del pedal, que viven de su bicicleta, aunque sea para transportar la mercancía y no para dedicarse a la bicicleta misma corriendo con ella.

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El punto es que muchos de estos profesionales del pedal que han encontrado una forma de vida centrada en la bicicleta y lo que pueden hacer con ella, no sólo la usan como medio de traslado, por eso los catalogo como ciclistas profesionales, lo suyo es una especialidad.

Hay los de toda la vida: el vendedor de tacos de canasta, el panadero (que ha cambiado la bici por un triciclo), el afilador (que ya no pedalea para hacer girar el esmeril, ahora usa un motor eléctrico), el repartidor, el cartero. En tiempos recientes han florecido los bicimensajeros, ciclistas que se quieren forjar una vida a punta de pedal, con sus bicis fixed o singlespeed, a lo neoyorkino. Ahora tenemos policletos, policías que circulan en bicicleta, y si pedalear el barrio todo el día cargando el peso del arma y chaleco antibalas no te convierte en profesional…

En fin, solemos pensar que un ciclista profesional forma parte del World Cycling Tour y no es así, los tenemos en nuestra calles y no reparamos en ellos. El caso es que me dio hambre y voy por unos tacos de canasta a la esquina, benditos sean los profesionales del pedal.

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