Vestidos para matar

No hay nada tan característico del ciclismo como su vestuario, sobre todo el de ruta. Ceñido, colorido, calzado que no sirve para caminar, calcetines a la altura del nacimiento del músculo Gastrocnemio o gemelo, dicho en castellano 12cm arriba del tobillo, o como lo reglamenta la UCI: «No deben sobrepasar la mitad de la altura entre el tobillo y la rodilla».

El vestuario ciclista responde a razones prácticas, y su diseño tiene larga historia, casi desde los orígenes de las grandes competencias ciclistas en los albores del siglo XX. El calzón es corto para que no tropiece con los pedales o se enganche en la cadena, y ajustado que además de ser aerodinámico no estorba y no roza al pedalear o pararse en los pedales, tiene una badana en la entrepierna que originalmente era de chamois o gamuzilla para brindar comodidad y prevenir abrasiones con el sillín (es una variante del pantalón para montar), la pieza acojinada sintética de la actualidad se sigue llamando chamois.

Leer más