Ciclismo y juventud

Este es un clásico, en el sentido de un Shelby, un Barracuda o un Jaguar E Type. También lo es por su estampa, su postura y su estilo. Todo un clásico.

Este es un clásico, en el sentido de un Shelby, un Barracuda o un Jaguar E Type. También lo es por su estampa, su postura y su estilo. Todo un clásico.

Esta es mi Monalisa. Una sonrisa, si no enigmática, encierra muchos misterios sobre el porvenir, la razón de la salud física, ser atleta y la fuente de la eterna juventud. Esta es la verdadera imagen de un hombre joven, en un sentido muy diferente al convencional. Es joven en actitud, impulso, pasión, ganas, tal vez en el gozo de una vida plena, tal vez por especulación mía o mi propia expectativa.

Su sonrisa es franca, aunque se esconde en el rictus del esfuerzo al subir lo mejor que puede, está en medio de una batalla personal. Me recordó al corredor mil veces retratado en no sé cuantos puertos de montaña que exhausto, sonríe a la cámara o a sus rivales para decirles: estoy bien, entero, prueba que puedes derrotarme.

Me alegro de haber tomado esta foto para preservar el momento. También de no haberme caído al tomarla.

La fuente de la eterna juventud

La vida es mortal de necesidad. Algunos caeremos por un accidente, una enfermedad o llegaremos a viejos cuando nos toque. El asunto es cómo llegaremos a ese momento y qué capacidad de gozar la vida a plenitud tendremos. No es el caso de entregar un buen fiambre que de todos modos se van a comer los gusanos, este pretexto para la flojera y el vicio es el peor.

Tampoco es calidad de vida estar apoltronado frente a un televisor o en el asiento de piel de un coche de lujo. No lo es si no puedes levantarte con tus propias piernas para disfrutar de lo que haría un joven –con las limitaciones de una mayor edad, desde luego—, esa calidad de vida basada en las posesiones, la pereza y la ley del mínimo esfuerzo es algo que nos ha inculcado la industria moderna y es tan malo como comer productos Bimbo.

Calidad de vida es tener un cuerpo relativamente ágil y una mente lúcida, poder compartir el tiempo con tus nietos en un parque en lugar de que tus hijos te boten en tu casa o un asilo. Que lo harán si son tan consumistas y vanales como tu. Entonces podrías saber el verdadero poder de valerte por ti mismo, salir a rodar en tu bici con tus amigos, ir a trotar a los Viveros y porqué no, seguir siendo productivo.

La actividad física no va a prolongar tu vida, pero te permitirá mantenerte joven y más sano, por más tiempo que una persona sedentaria y estresada. Según Joe Friel y otros autores —que el mismo cita—, el ejercicio físico intenso ahuyenta enfermedades coronarias, diabetes tipo 2 y otros padecimientos. Mientras que pasar a extremos muy desgastantes como hacer maratones o cualquier competencia estresante al extremo para el cuerpo, sí incidirá en una vida más corta, como se atribuye popularmente al deporte.

Así que habrá que calibrar la intensidad, volumen y frecuencia a la propia edad y los cambios metabólicos y fisiológicos que produce. ¿Eres joven, tienes 30 o 40 años?, corre a comprarte una bici y el atuendo. Debes saber que los ciclistas son mejores en la cama.

Ya sé que quiero ser de grande.

Bibliografía

FRIEL Joe. Fast After 50. How to race strong for the rest of your life. Velo Press, Colorado, EUA, 2015.

WALLAK, Roy M. y Katowsky, Bill. Ciclismo de por vida. Montar en bicicleta hasta los cien años. Ed. Paidotribo México. 2008.

 

Un comentario

Deja un comentario