Tú eres el tráfico

Hace unos años la compañía de GPS para automóviles Tomtom, creó una campaña muy provocadora: You are not stuck in traffic. You are traffic. Y poco después el sitio Cycle Chic lo retomó agregando la frase: “Get a bike, break free“. ¡Gran idea! Tenemos la costumbre de culpar a los demás, nunca nos vemos como causa o parte del problema: la paja en el ojo ajeno. Hace tiempo el sitio v(lo) | urbano realizó una brevísima encuesta entre conductores de coche estacionados, la pregunta era una sola: “¿Cómo acabar con el tráfico?”, todos ellos coincidieron en solicitar vías más anchas, hacer nuevos ejes viales, construir segundos pisos en las vías primarias. Dos de los entrevistados recomendaron prohibir los coches viejos y el transporte de carga.  Lo notable es que las entrevistas ocurrieron mientras los automovilistas estaban estacionados en doble fila o sobre una ciclovía. Como bien señala el artículo en cuestión, ninguno se reconoció a si mismo como parte del problema, aún cuando afectaban la circulación para los demás.

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Vestidos para matar

No hay nada tan característico del ciclismo como su vestuario, sobre todo el de ruta. Ceñido, colorido, calzado que no sirve para caminar, calcetines a la altura del nacimiento del músculo Gastrocnemio o gemelo; dicho en castellano 12cm arriba del tobillo, o como lo reglamenta la UCI: “No deben sobrepasar la mitad de la altura entre el tobillo y la rodilla”.

El vestuario ciclista responde a razones prácticas, y su diseño tiene larga historia, casi desde los orígenes de las grandes competencias ciclistas en los albores del siglo XX. El calzón es corto y ajustado para que no tropiece con los pedales o se enganche en la cadena, además de ser aerodinámico, tiene una badana en la entrepierna que originalmente era de chamois o gamuzilla para brindar comodidad y prevenir abrasiones con el sillín (es una variante del pantalón para montar), la pieza acojinada sintética de la actualidad se sigue llamando chamois.

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Probert I

Carlos Probert es un excelente deportista y un gran tipo. En una ocasión que acudí a comprar algo a su tienda, que siempre es una experiencia gustosa, me encontraba platicando con él cuando entró un cliente de mediana edad y buena apariencia, dijo que alguien le regalaría una bici y venía a escogerla. Carlos Probert atento como de costumbre trataba de recomendarle la bicicleta adecuada y de su talla. El cliente preguntó precios mientras hablaba por su móvil acordando con la persona que pagaría la bici. Yo temí que se tratara de un robo y me quedé para no dejar sólo a Charly.

El cliente quedó muy impresionado por una bicicleta para Triatlón, con aerobarras y toda la cosa. Leer más